viernes, 2 de diciembre de 2016

El autor, el amor y su obra


Cuando una persona se enamora, difícilmente puede ver los defectos de su amada. El espacio y el tiempo son las únicas herramientas que nos permiten esta claridad. Con los manuscritos sucede algo similar. El autor díficilmente puede ver los defectos de su obra cuando acaba de terminarla. El idilio que mantiene con ella, la pasión y la ilusión se lo impiden. Dificilmente podrá ser objetivo. Y esto sin duda dificulta las posibilidades de éxito.

Observa también que cuando una persona está ciegamente enamorada tampoco le servirán las advertencias sobre los defectos o posibles incompatibilidades con su amada. Cegado por la pasión, perderá la capacidad de escuchar. Al autor, en una situación análoga con su obra, tampoco le van a servir los consejos críticos de nadie. Tener defectos, algo tan natural, no quiere decir que una relación no vaya a funcionar. Todo lo contrario. Ser consciente y realista de los posibles defectos de una pareja no es para destruir la relación, sirve para construirla de una forma más efectiva, sólida y duradera. Pero en la ceguera por el deseo de publicar, dificulta la capacidad de ver estos defectos y trabajar medidas de corrección. Así que será el azar, y no nuestras capacidades, las que dictaminen el éxito o el fracaso. Entendiendo entonces que con lo difícil y exigente que se muestra el sector editorial, las posibilidades de éxito se reducen de forma considerable.

Por eso, una vez terminado un manuscrito, antes de ni pensar en presentarla en ningún lugar, lo aconsejable es separarse un poco de la obra, darle un espacio en el tiempo y volverla a leerla. Esto nos desvelará detalles que se nos escaparon e incluso algunos errores de bulto. Y si tenemos la suerte de encontrar un crítico que nos señale defectos, sin tampoco creerlo ciegamente, ayudará entenderlo como una gran suerte que nos permita estudiar, con detenimiento y tranquilidad, si lo que nos advierten es acertado.

El autor novel debe ser consciente de que, hasta donde he llegado a cononcer, la profesión del escritor no solo se limita a escribir el manuscrito de una nueva novela. A toda la fase creativa inicial, la más divertida, hay que añadirle un importante y a veces tedioso proceso crítico, también correctivo y muchas veces de reestructuración. Es posible que existan genios capaces de escribir una novela de éxito sin necesidad de este proceso. Estoy seguro que deben existir. Por desgracia yo todavía no encuentro a ninguno. Lo que si puedo asegurar es que me he encontrado a gente con talento, mucho talento, pero a su vez muy bien preparada, que trabaja y le pone mucha dedicación y esfuerzo, y que destroza todos los filtros para colarse en las liberarías y poner sus escritos en las manos de muchos lectores.

Un abrazo.

2 comentarios:

  1. He llegado a este blog por casualidad, veo que escribes poco. Me encantaría leer más cosas tuyas. Me has inspirado mucho. Gracias!

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    1. Gracias por tu comentario y me alegro de que te haya servido. Si quieres leer más cosas, también puedes escribirme un email a hermescilene@gmail.com y de vuelta te detallo las redes sociales.

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