miércoles, 19 de septiembre de 2012

El crítico literario

¿Eres autor novel? ¿Deseas publicar? ¿Estás preparado? Mi consejo  —como ya hice ver en la entrada anterior—, es que no te olvides del personaje del crítico literario en este proceso. Dejadme argumentarlo…

Para la editorial o la agencia literaria seria, no es factible leer todos los manuscritos que reciben a diario. Sería un trabajo imposible. Por eso, la herramienta del crítico literario está bastante extendida. Les ayuda —claro que de forma subjetiva—, a que libros de doscientas, trescientas páginas, queden en dos o tres páginas. El crítico literario, a groso modo, hace una valoración de la obra, resume el texto y le muestra las virtudes y sus defectos. Su inviabilidad o sus posibilidades. Por lo tanto, teniendo en cuenta que existen otros factores, como por ejemplo que la obra le interese por el género y el tema que trates, la opinión del crítico, puede hacer que tu obra acabe su carpeta de posibles obras a publicar o en la papelera de reciclaje.

Entonces, si tienes claro que quieres publicar, si no tienes la más mínima duda de que vas a enfrentarte al camino de que tu obra acabe en papel y en manos de multitud de lectores, sin duda, eres valiente. También porque en el fondo —si deseas dar comienzo a esta batalla—, debes ser una persona de gran fortaleza que está dispuesta a enfrentarse a grandes momentos de incertidumbre, noches de desolación y quizás los breves instantes del éxito. Todo es posible. Esto es algo con lo que todos contamos. Y soñamos. Pero debes ser consciente de que la mayoría de personas sucumben en este proceso. La diferencia entre sobrevivir y seguir avanzando, muchas veces no solo se basa en tu talento ni en la calidad ni en el interés que suscita lo que escribes. Más bien se basa en tu capacidad emocional de sobreponerte a un entorno que no está exento —como tantos otros entornos—, de cierta dosis de egoísmo. Y te preguntaras: «¿Por qué egoísmo?».  Yo te responderé porque dentro de toda lógica comercial —que no humana—, al mundo editorial no suele importarle si acabas desesperado o desolado. Tampoco si tu obra —producto de eternas horas de trabajo— acaba en el cajón de la indiferencia o en el perpetuo cubo de la basura. Esto es algo con lo que debes contar antes de enfrentarte a las respuestas negativas-tipo, o a las peores y más habituales: las que nunca llegan.

En la siguiente entrada—ya que se me acabó el tiempo—, hablaré de cómo enfrentarse a ello y lo más importante, cómo utilizar esta herramienta de la que se sirve agente y editor, a tu favor. Es importante.

Un abrazo a todos!!!

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