jueves, 15 de febrero de 2018

¡No soy escritor!

Lo siento, las cosas claras. Respeto todas las opiniones, pero publicar algunos libros, conseguir algún que otro buen contrato editorial o, llegar a un buen número de lectores, no es suficiente. Es mi forma de verlo. Casi todo el mundo escribe y no por eso se autoproclaman escritores. La gran parte de mis amigos practican fútbol, o tenis, eso no importa, pero es extraño hacerse llamar futbolista o tenista por ello. Jugar con el término indiscriminadamente, sin distinguir entre profesional, practicante o aficionado, sin ser ninguno despectivo, tiene poco de humildad, mucho de ego y eso me preocupa y me desagrada.

El término escritor parece que esconde un encanto especial. A lo largo de la historia, determinados
escritores, han demostrado su gran elocuencia, han contribuido de forma significativa a la cultura, a la filosofía, dejando una huella que ha perdurado con el paso del tiempo. Esto parece haber otorgado un gran prestigio al concepto de ser escritor. Por eso quizás algunas personas se sienten bien al adquirir para sí mismos el término. Pero esto tiene un lado peligroso. Sí: ¡Peligroso! Al ego le encantan estos juegos. Se fascina cuando a uno le llaman escritor e inmediatamente se siente reconocido, reconfortado, mejor, especial, superlativo. En definitiva, el ego adora que frente al espejo, ensueñes, y no puedas ver quién en realidad eres. Mientras, en la sombra, trabaja volviéndonos arrogantes, caprichosos, rígidos y sobre todo poco humildes.

Esto puede hacer mucho daño al autor que comienza. Nos hace sumergirnos en una fantasía que nos aleja de la realidad. Escribir es maravilloso. Poder plasmar historias, ideas en el papel y poder compartirlo, es un proceso extraordinario. Pero la profesión de escritor, sí profesión, es decir que le permite vivir dignamente de su trabajo, requiere mucha paciencia, preparación y esfuerzo. Hilar palabras para dar forma a una historia es relativamente fácil, pero crear una buena obra que atrape, fascine y llame la atención de miles de lectores, no lo es.

He escuchado que en países como Estados Unidos, la profesión de escritor existe como carrera universitaria. No tengo nada en contra de ser autodidacta, pero lo que me gusta es que esos futuros autores se preparan concienzudamente durante años, examinan en profundidad las grandes obras, estudian las técnicas y escriben y escriben bajo las críticas de profesionales, puliendo sus defectos, potenciando sus habilidades y talentos. Y aunque es bien sabido que el secreto para el éxito en la literatura es un misterio, estas personas se preparan para aumentar sus posibilidades en su sector donde la mayor parte de los trabajos que se editan, fracasan. Para esquivar que tengan que pasarse años esforzándose para desarrollar libros que nacen condenados a venderse tarde, mal o nunca.

El ego del escritor destruye muchos talentos. Por eso pretendo alejarme de todo lo que lo alimente. Lo pone en riesgo de perder la noción del lugar donde se encuentra y verde todavía, se relaja ante elogio, abandona su preparación, comienza a aceptar las críticas con desagrado, y no se desarrollan lo suficiente. Me he encontrado algunas personas que al destacarles sus errores y carencias, por ejemplo, ideas que se agolpan, personajes que se difuminan, escenarios que se tambalean, redundancias sin final, prefieren creer que van a crear tendencia con ellas. Me entristece. ¿Cuánto talento no se perderá por enfocar mal un sueño?

A pesar de todo, considerarse escritor parece ser una motivación para algunos. Lo respeto. Supongo que incluso alguno de ellos logrará lo que pretende. Lo que me preocupa es cuánto tiempo de su vida desperdiciará padeciendo para ello. Para el ego, el éxito es: ser reconocido, ser respetado, ganar mucho dinero y prestigio, que la gente te reconozca por la calle, que lo envidien, etc. Cuando en realidad el éxito no significa sentirse o saberse mejor que otros. Ni mucho menos llegar a poseer más. El éxito significa disfrutar y crecer. Cuanto más disfrute y más crecimiento, durante mayor tiempo en la vida, más éxito. Ese es mi consejo.

lunes, 12 de febrero de 2018

Puentes Gotas de Luz ONG

Cuando me decidí a publicar algunos libros, lo hice bajo muchas inquietudes. Como lector habitual de libros de filosofía, psicología y desarrollo personal, me había encontrado con varios libros decepcionantes. Textos que rebuscaban novedosas ideas para que fueran vendibles, milagrosas pócimas o mensajes que nos suelen contar lo que queremos escuchar. Me preocupaba acrecentar mi decepción a medida que me introducía en ese entorno. Sin embargo, me equivoqué. Desconozco si por causa de la suerte o por destino, lo que he encontrado son personas maravillosas, que usan todos los medios a su alcance para ayudar y mejorar de verdad este mundo. Gente que usa toda su luz, para disipar tanta oscuridad.

Por ese motivo, os presento la ONG Puentes Gotas de Luz. Os invito a conocer sus proyectos. Y especialmente para los que escriben, aquellos que tienen como finalidad dar a conocer nuevos autores.

http://puentegotasdeluz.blogspot.com.es/

jueves, 29 de junio de 2017

Premio literario

¿Puede quedarse inédito un trabajo de notable calidad literaria? La respuesta, sin dudarlo, es sí. He conocido formidables manuscritos ser rechazados año tras año hasta desanimar a sus creadores. Existen decenas de causas para ello, pero tal vez, una de las más relevantes sea la siguiente pregunta: ¿Por qué el lector, el que visita las librerías habitualmente, y tiene ya a sus autores preferenciales, va a decidirse por tu libro?

La gran mayoría de lectores compran novelas de autores que ya conocen o son célebres. Un autor novel puesto en circulación se enfrentará a este hándicap. El tan renombrado "boca a boca" no es tan eficaz si el impacto inicial no es más que extraordinario. Analízalo: a lo largo de una semana, siendo autor, ¿cuántas personas te hablan de nuevos autores o novedades de libros? Es cierto que salvo que nuestra familia y amigos sean de los que se tatúan nuestro nombre en brazos y piernas, lo tenemos crudo.

Darse a conocer puede abrir una diferencia a favor. El premio literario ha sido siempre un canal por el que diferentes autores se dieron a conocer. Aunque particularmente nunca me he animado a participar, he conocido a autores labrándose ese reconocimiento poco a poco. Ese camino les sirvió de incentivo y también les permitió evaluar su capacidad creativa.

Por si resulta de vuestro interés, os dejo el enlace a 3 concursos. En primer lugar un premio de relato breve:
http://edicionesgotasdeluz.blogspot.com.es/2017/06/ii-concurso-literario-ediciones-gotas.html

Otro de novela:
http://premio.circulo.es/Pages/envia-tu-novela.aspx

Y de poesía:
http://www.ateneodecordoba.com/index.php/V_Premio_de_Relato_Rafael_Mir

¡Suerte!

viernes, 10 de febrero de 2017

Vivir del libro, ¿una odisea?


Algunas personas me han preguntado cuánto dinero gano con los libros. Nunca puse demasiada atención en los aspectos económicos. Y ahora descubro que tal vez por eso sigo escribiendo.

La mayoría de los nuevos autores se enfrentan al mundo literario sin ser conscientes de cómo funciona ni qué pueden esperar de él. Desde fuera puede llegar a considerarse que basta tu nombre en la portada de un libro y unas cuantas entrevistas y reseñas para convertirse en una celebridad. Sin desanimar a nadie, no puedo permitir que nadie se suba a un ring, como lo es el literario, para recibir golpes con aspiraciones desmedidas y sin estar preparado. Convertirse en escritor considerándolo una profesión de la que vivir directa y dignamente, datos en mano, es un error. Publicar con la esperanza de hacerse rico o famoso inmediatamente es irrisorio. Abrazarse a la excepción como regla, es una buena receta para conocer la realidad y abandonar el ring en el primer asalto con un perfecto gancho de derechas.

El día de ayer me encontré un artículo sobre la situación literaria y la tendencia hacia la precariedad de los escritores. Es lamentable. O no. No lo sé. Es demasiado subjetivo para que yo me pueda posicionar. El titular decía: "Si usted puede vivir sin escribir, no escriba". Pero si lo analizo en profundidad creo que la frase no es acertada. A menos que reduzca una preciosa actividad, como lo es la creación literaria, únicamente a una retribución económica y vanidosa. Aunque lo puedo entender mejor si hago una valoración de la inercia que sigue el mundo.

Todo autor, novel y no novel, debe ser consciente de los esfuerzos y sacrificios que tendrá que realizar si pretende sacar rédito a sus palabras. Todos tenemos necesidades básicas y facturas que pagar. La escritura requiere dedicación, y mucha. No solo se limita a escribir. También hay un intenso trabajo de estudio, de lectura y de cultivarse. De creación, de crítica y de revisión. No hay duda de que un autor, como en otras muchas profesiones, deberá hacer ingentes esfuerzos y sacrificios para crear sus obras. Y todo ello sin la certeza de si recibirá o no, ingresos por su trabajo.

¿Qué está sucediendo hoy en día a la profesión de escritor?

Hoy en día, la oferta de libros supera ampliamente a la demanda. La piratería. Las nuevas costumbres de entretenimiento. El obsoleto modelo literario. La cultura no está lo suficientemente apoyada por las instituciones públicas. El sector tradicional se encuentra en declive. Un reconocido agente literario hizo cálculos de que deben existir unas 3.000 novelas inéditas circulando hoy en día y que no encontrarán ninguna oportunidad. Yo creo que se quedó corto. Los nuevos talentos lo tienen verdaderamente difícil.

Observemos los datos: Un autónomo en España paga como mínimo 267 euros al mes. Si tiene un contrato del 10% y su libro vale 12 euros (sin iva), tendrá que vender más de 200 ejemplares mensuales solo para cubrir sus gastos de la seguridad social y esto sin contar la retención que sufrirá sobre sus beneficios. Solo para pagar su seguridad social necesitará 3.204 euros anuales, lo que supone más de 2.500 ejemplares. Dato que se opone a la realidad de que hoy en día se considera todo un éxito vender 1.000 o 2.000 ejemplares de un solo libro.

Según un informe de Cedro, la media de ingresos de los autores no supera los 4000 euros anuales. En los últimos 7 años esta cifra ha caído un 30%. En un mercado algo más prolífero como el anglosajón, la Asociación de Escritores Británicos, publicó que en 2014 solo el 11,5% de los autores logró vivir dignamente de su trabajo. En el año 2005 era un 40%. Y si nos vamos a los grandes portales, como Amazon, podemos descubrir que en Estados Unidos, donde se publican más del millón de libros, y se venden más que en otros países, solo 2.500 autores lograron cifras que les permitiera vivir de ello. Es decir, menos del 0,25%.

El salario mínimo en España ronda los 700 euros mensuales. Si le agregamos los impuestos y la cuota de autónomo, una autor tendría vender más de 10.000 ejemplares anuales para alcanzar estos niveles. Es decir, tendría la necesidad de escribir súper-ventas año tras año. A día de hoy, un escritor de ventas medias, y nos sorprenderíamos de los reconocidos nombres de muchos de ellos, no logran esta cifra ni de lejos. Para vivir tienen que compatibilizarlo con otras actividades y empleos. Así que delante de sus manuscritos se encuentran condicionados por el cansancio y la falta de tiempo. Su vida social y familiar coexiste mermada en tiempo y si no llevan cuidado, en calidad.

Pero, ¿conocer la difícil empresa del propósito es alimentar el desaliento? ¿Conocer la dificultad de derrotar al enemigo es asumir la derrota antes del combate? Claro que no. Necesitamos saber sus fortalezas y sus puntos débiles. Sus resistencias y sus vulnerabilidades. Está información es valiosa y no nos niega la posibilidad. Nos dice que estamos obligados a optimizar mucho mejor nuestro tiempo y recursos. Nos cuenta que el ingenio y el talento tendrá que desarrollarse mucho más y en condiciones más adversas. Es un gran reto. Aunque sería una negligencia considerar que puede lograrlo sin torturarse si deja de disfrutar lo que hace.

Cervantes fue recaudador de impuestos y soldado. Kafka, agente de seguros. Y según mi percepción: "Si alguien pretende vivir de la escritura, mejor que no escriba. Pero si ama escribir, entonces que no deje de hacerlo".

Los libros me salvaron de la locura. Literalmente salvaron mi vida. Encontré en ellos un escondite de respuestas que jamás hubiera hallado en otros medios educativos o formas de entretenimiento. Me han permitido conocer en profundidad la historia, a grandes hombres y disfrutar de novelas formidables. Yo no concibo mí día a día sin sentir las páginas de una buena obra entre mis manos. Y creo que sin nuevos talentos, motivados y comprometidos, la literatura entraría en coma terminal.  

viernes, 2 de diciembre de 2016

El autor, el amor y su obra


Cuando una persona se enamora, difícilmente puede ver los defectos de su amada. El espacio y el tiempo son las únicas herramientas que nos permiten esta claridad. Con los manuscritos sucede algo similar. El autor díficilmente puede ver los defectos de su obra cuando acaba de terminarla. El idilio que mantiene con ella, la pasión y la ilusión se lo impiden. Dificilmente podrá ser objetivo. Y esto sin duda dificulta las posibilidades de éxito.

Observa también que cuando una persona está ciegamente enamorada tampoco le servirán las advertencias sobre los defectos o posibles incompatibilidades con su amada. Cegado por la pasión, perderá la capacidad de escuchar. Al autor, en una situación análoga con su obra, tampoco le van a servir los consejos críticos de nadie. Tener defectos, algo tan natural, no quiere decir que una relación no vaya a funcionar. Todo lo contrario. Ser consciente y realista de los posibles defectos de una pareja no es para destruir la relación, sirve para construirla de una forma más efectiva, sólida y duradera. Pero en la ceguera por el deseo de publicar, dificulta la capacidad de ver estos defectos y trabajar medidas de corrección. Así que será el azar, y no nuestras capacidades, las que dictaminen el éxito o el fracaso. Entendiendo entonces que con lo difícil y exigente que se muestra el sector editorial, las posibilidades de éxito se reducen de forma considerable.

Por eso, una vez terminado un manuscrito, antes de ni pensar en presentarla en ningún lugar, lo aconsejable es separarse un poco de la obra, darle un espacio en el tiempo y volverla a leerla. Esto nos desvelará detalles que se nos escaparon e incluso algunos errores de bulto. Y si tenemos la suerte de encontrar un crítico que nos señale defectos, sin tampoco creerlo ciegamente, ayudará entenderlo como una gran suerte que nos permita estudiar, con detenimiento y tranquilidad, si lo que nos advierten es acertado.

El autor novel debe ser consciente de que, hasta donde he llegado a cononcer, la profesión del escritor no solo se limita a escribir el manuscrito de una nueva novela. A toda la fase creativa inicial, la más divertida, hay que añadirle un importante y a veces tedioso proceso crítico, también correctivo y muchas veces de reestructuración. Es posible que existan genios capaces de escribir una novela de éxito sin necesidad de este proceso. Estoy seguro que deben existir. Por desgracia yo todavía no encuentro a ninguno. Lo que si puedo asegurar es que me he encontrado a gente con talento, mucho talento, pero a su vez muy bien preparada, que trabaja y le pone mucha dedicación y esfuerzo, y que destroza todos los filtros para colarse en las liberarías y poner sus escritos en las manos de muchos lectores.

Un abrazo.

martes, 4 de octubre de 2016

El bosque dijo... al escritor

 
El primer consejo que no quise escuchar cuando comencé a escribir, era que el camino del escritor resultaba muy difícil. Pero no era consecuencia de una actitud equivocada, es que ya había descubierto que ningún camino en la vida estaba exento de dificultades. Por eso me acompañé de esta imagen:




 
 
 

lunes, 4 de abril de 2016

Editorial busca autores

Ediciones Gotas de Luz, una editorial de reciente creación, que conozco bien y es de mi total confianza, busca autores para ampliar su catálogo de libros. Los interesados pueden ponerse en contacto con la editora por email y les informará.

 
Tal vez en esta editorial puedan comenzar a escribirse los sueños de algunos autores.

Email de contacto:
edicionesgotasdeluz@hotmail.com

¡Suerte!